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Teoría
El receptor elemental (II)

El primer receptor de radio que describimos en artículos precedentes, y el más elemental, era el compuesto únicamente por el sistema antena-tierra, el detector y el auricular ¿lo recuerdas?. También te advertimos de los inconvenientes de este receptor: falta de sensibilidad y falta de selectividad. Sin embargo, este tipo de receptor podría funcionar perfectamente en aquellos lugares donde tengamos cerca una emisora de radio potente.

Efectivamente. A pesar de su poca sensibilidad, si por la proximidad de la emisora estamos en presencia de una fuerte señal de R.F., esta será suficiente para activar el auricular sin necesidad de ninguna amplificación.

La propia falta de sensibilidad de nuestro receptor se convierte en una buena noticia, ya que eso evitará que emisoras más lejanas, y por lo tanto recibidas con menor intensidad, interfieran con la que pretendemos oir ya que nuestro receptor no se enterará de que existen, y por lo tanto no se mezclarán con la primera.

Como resulta que ya conocemos los pormenores del sistema antena-tierra y también conocemos el funcionamiento del auricular, solo nos queda estudiar como funciona el detector para completar nuestro receptor más elemental. Todo a continuación.

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Noticias
Revista 27 MHz - Fascículo 8

Fascículo Nº 8 de la revista "27 MHz" dedicada a la CB (Banda Ciudadana).

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Radioaficionados
Montar una antena de móvil (I)

A cuantos les ha ocurrido alguna vez que habiendo comprado una emisora de C.B. o VHF ha necesitado montar la antena en su automóvil. Pero... ¿Quién puede hacerlo con garantía de éxito?. Resulta que montar la dichosa antena parece ser algo relativamente fácil, pero luego viene algo que es más difícil que la instalación propiamente dicha... ¡El ajuste!.

Efectivamente, el ajuste de una antena montada en un automóvil a veces da muchos quebraderos de cabeza por diferentes razones. Muchos son los que lo han intentado y no lo han conseguido. Sus comentarios, después de la instalación, son generalmente estos: "Mi equipo solo tiene un alcance de unos cientos de metros, no aleja", "Recibir si que recibo, pero a mi no me escuchan", "Cuando llevo un rato intentando modular y toco la emisora... ¡casi me quemo!"... y cosas por el estilo. ¿Te ha ocurrido esto a tí en alguna ocasión?

¿Que te parecería si alguien te explicara exactamente como debes montar y posteriormente ajustar una antena? Aquí en "radioelectronica.es", y leyendo atentamente este artículo, estamos seguros de que serás capaz de montar correctamente una antena de radioaficionado en tu coche, o en el de un amigo, y posteriormente ajustarla a la perfección para que tu equipo de radio rinda al máximo posible sin calentarse más de lo necesario. No solo la recepción de tu emisora será buena, sino que cuando emitas con ella lo hará a las mil maravillas. ¡La única pega es que cuando aprendas todos querrán que le montes la suya!. ¿Te gusta la idea?... Pués sigue leyendo.

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Miscelanea
Monitor para la batería del automóvil

Es curioso, pero la verdad es que a todos nos ha pasado alguna vez lo mismo. Nos levantamos una mañana de frio invierno, con prisas porque tenemos el tiempo justo para llegar al trabajo (el que tenga esa suerte). Introducimos la llave de contacto de nuestro auto y la giramos. ¡SORPRESA!... el motor de arranque no voltea o lo hace con desgana.

El coche no furula, no arranca... Entonces algunos manifestamos nuestro enfado en un idioma desconocido, emitiendo ciertos sonidos guturales como.... "Grrrrrrrrr!!!!!". Otros, algo más "expresivos", comenzamos a lanzar por nuestra boquita ciertos vocablos malsonantes, dirigidos sobre todo hacia nuestro sufrido auto que ya tiene, como poco, cinco o seis años.

Sin embargo, esta situación la podríamos haber evitado si hubieramos tenido instalado el circuito que describimos en el presente artículo. Se trata de un simpático piloto de color rojo que nos avisará antes de tiempo de que ha llegado la hora de sustituir la batería de nuestro coche.

Si has leido los dos primeros artículos de la sección "Básico" estamos seguros que no vas a tener problemas para asimilar lo que sigue. ¡Vamos allá!

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Práctica
El electroscopio

Llegó la hora de realizar nuestra primera práctica electrónica. Una vez que hemos estudiado la electricidad estática estaría bien ver los efectos que produce esta mediante un artilugio construido por nosotros mismos.

En este artículo vamos a explicar que es un electroscopio y además vamos a fabricar uno con materiales muy comunes a practicamente costo cero. Siendo un instrumento sumamente fácil y económico de construir, con él podremos ver los efectos de la electricidad estática estudiados en el artículo anterior.

William Gilbert (1544-1603), médico y físico inglés, fué la persona que construyó por primera vez un electroscopio para realizar experimentos con cargas electrostáticas. Acérrimo defensor de la teoría copernicana, sus mayores aportaciones a la ciencia tratan sobre electricidad y magnetismo. Al mostrar que el hierro a altas temperaturas (al rojo) no presenta alteraciones magnéticas, se adelantó a los modernos descubrimientos de Curie. Aunque actualmente el instrumento inventado por Gilbert no es más que una pieza de museo, existiendo herramientas muchísimo mas modernas para estos menesteres, resulta muy instructiva su construcción. Prepárate pués para empezar a experimentar con la electricidad estática.

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Teoría
Las válvulas de vacío VII

Séptimo artículo dedicado a las válvulas termoiónicas. Tocaremos en esta ocasión el receptor a reacción, sin lugar a dudas el preferido por los radioaficionados en la época en que vieron la luz las válvulas de vacío. Con una sensibilidad extraordinaria, la única pega de este receptor era su limitada selectividad si lo comparamos con el superheterodino.

Sin embargo, debido a la sencillez de montaje y bajo presupuesto, todo aquel que hacía sus pinitos en la electrónica por aquella época se aventuraba a construir uno de estos equipos.

Podemos asegurar que aquel que acababa de construir un receptor a reacción con exito ya nunca sería capaz de desligarse de la radio durante toda su vida, acumulando tantas ganas e ilusión que esto le impulsaba a acometer montajes más complejos y sofisticados.

Aunque ya pasó el apogeo de estos antiguos componentes electrónicos, el estudio del receptor a reacción con válvulas termoiónicas nos servirá para entender los del mismo tipo que podremos construir a transistores, e incluso en artículos posteriores ahondar en el funcionamiento de un modelo de receptor simple aún más avanzado utilizable para ondas cortas, el receptor a super-reacción. Por estas razones, no puedes dejar de leer este artículo.

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Noticias
Cádiz, tacita de plata.

Normalmente no suelo pisar la playa en verano a partir de las 10 de la mañana. Sinceramente... no me gustan nada las grandes masas de personas, ni los lugares excesivamente concurridos y populosos. Mas bien soy amante del sosiego, la tranquilidad y la calma.

Es por eso que algunos fines de semana veraniegos como el de hoy, a eso de las 07:00 horas toca el despertador y mi mujer y yo nos ponemos en marcha si ambos hemos decidido de común acuerdo visitar el litoral.

Es una costumbre que tenemos desde hace años, aunque quizás para algunos no sea algo del todo agradable madrugar de esta manera los domingos. Para nosotros si lo és. Es más, nos encanta sobremanera.

Además, en pleno agosto y en la provincia donde resido es la única forma de dar un paseo por la playa, y un baño si cabe y apetece, sin que prácticamente nadie te esté incordiando ni acorralando.

Pero hoy ha sido especial. Ha sido especial porque el mar y el viento estaban en calma.

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Las válvulas de vacío VII

Séptimo artículo dedicado a las válvulas termoiónicas. Tocaremos en esta ocasión el receptor a reacción, sin lugar a dudas el preferido por los radioaficionados en la época en que vieron la luz las válvulas de vacío. Con una sensibilidad extraordinaria, la única pega de este receptor era su limitada selectividad si lo comparamos con el superheterodino.

Sin embargo, debido a la sencillez de montaje y bajo presupuesto, todo aquel que hacía sus pinitos en la electrónica por aquella época se aventuraba a construir uno de estos equipos.

Podemos asegurar que aquel que acababa de construir un receptor a reacción con exito ya nunca sería capaz de desligarse de la radio durante toda su vida, acumulando tantas ganas e ilusión que esto le impulsaba a acometer montajes más complejos y sofisticados.

Aunque ya pasó el apogeo de estos antiguos componentes electrónicos, el estudio del receptor a reacción con válvulas termoiónicas nos servirá para entender los del mismo tipo que podremos construir a transistores, e incluso en artículos posteriores ahondar en el funcionamiento de un modelo de receptor simple aún más avanzado utilizable para ondas cortas, el receptor a super-reacción. Por estas razones, no puedes dejar de leer este artículo.

Después de lo estudiado hasta ahora, no cabe la menor duda de que la sensibilidad de un receptor depende en cierta medida del sistema de detección empleado. Hasta el momento, el detector por rejilla es el que ha demostrado una sensibilidad superior.

Sin embargo, existe un tipo de receptor que se basa en el mismo principio que el anterior, con el que podemos disfrutar de una sensibilidad todavía mayor. A dicho aparato se quedó en llamarle "receptor a reacción" por las razones que explicaremos a continuación.

EL RECEPTOR A REACCIÓN
Básicamente, para convertir el receptor con detección por rejilla en un receptor a reacción, basta añadirle una pequeña bobina adicional y conectarla adecuadamente en serie con el circuito de placa. Observa la figura siguiente.

Fíjate como dicha bobina adicional la hemos situado estratégicamente entre la placa del triodo y el auricular, de manera que sea atravesada por la corriente de placa.

Ahora tenemos tres bobinas en vez de dos. En los detectores por placa y por rejilla teníamos la bobina de antena, a la cual nos referiremos como B-A, y la bobina de sintonía que llamaremos B-S. Ahora, a la nueva bobina de este receptor la llamaremos bobina de reacción y nos referiremos a ella como B-R.

Las tres bobinas se devanaban sobre una misma forma o soporte en forma de cilindro, generalmente construido de baquelita u otro material aislante. Observa la siguiente ilustración para que te hagas una idea más clara del asunto.

Podemos considerar, visto lo visto y de acuerdo con lo ya estudiado en otros artículos, que la bobina de antena es el primario de un transformador con respecto a la bobina de sintonía, siendo esta última el secundario de dicho transformador. Por lo tanto, existe una transferencia magnética de energía desde la bobina B-A a la bobina B-S.

Además, podemos considerar también como el primario de un transformador a la bobina de reacción con respecto a la bobina de sintonía, estableciéndose otra transferencia de energía en forma de magnetismo desde la bobina B-R a la bobina B-S.

Si conectamos la bobina de reacción B-R de manera que su flujo magnético tenga el mismo sentido que el que crea la bobina de antena B-A, ambos flujos se sumarán en la bobina de sintonía B-S, que resulta ser el secundario de un transformador común a ambas, consiguiendo que la señal en la rejilla de la válvula sea mayor que cuando no estaba la bobina de reacción B-R.

El aparato funciona ahora como si la señal captada por la antena fuera más potente de lo que es en realidad, ya que en la rejilla del triodo está presente la suma de dos señales del mismo sentido.

Una de estas señales es la que se ha captado por la antena y la otra la que ha amplificado la propia válvula, parte de la cual vuelve de nuevo a la bobina de sintonía B-S a través del flujo magnético creado en ella por la bobina de reacción B-R.

Por lo tanto, hemos aumentado la sensibilidad de nuestro receptor con detección por rejilla gracias a la reacción introducida por la nueva bobina. De aquí le viene el nombre a este receptor. Se dice entonces que existe una reacción o realimentación positiva entre la bobina B-R y la de sintonía B-S.

Hemos de decir que la conexión correcta de la bobina B-R es esencial para el funcionamiento del receptor ya que si la invertimos, y con ello invertimos el sentido del flujo magnético que provoca en la bobina de sintonía B-S, en lugar de una suma de flujos tendremos una resta, y la señal presente en la rejilla del triodo será más pequeña que antes de estar presente la bobina de reacción B-R. En este último caso de dice que existe una contrarreacción, reacción negativa o realimentación negativa.

Por lo tanto, vemos como si conectamos correctamente la bobina B-R obtendremos un aumento de la sensibilidad de nuestro receptor. Sin embargo, si la conectamos al contrario lo que obtendremos será una disminución de sensibilidad.

Aunque en electrónica es bastante usada la realimentación negativa para otros fines distintos al propuesto, en el caso que nos ocupa lo correcto es usar realimentación positiva.

Pero esta realimentación positiva no puede aplicarse de forma descontrolada, ya que si nos pasamos con ella el circuito se vuelve inestable y comienza a "oscilar" de forma espontánea, convirtiendose nuestro receptor en un pequeño emisor de radio capaz de causar interferencias a los receptores cercanos. Convertiríamos el receptor en lo que se llama un "oscilador de RF", el cual estudiaremos cuando llegue el momento.

Por esta última razón, es necesario dotar a nuestro receptor de un control capaz de "dosificar" la reacción positiva que el bobinado B-R introduce en el B-S. Para ello se pueden usar diferentes métodos, pero fundamentalmente todos ellos están basados en aumentar o disminuir el flujo que B-R induce en B-S. El más obvio, por lo tanto, sería construir la bobina B-R de manera que físicamente la pudiésemos acercar o alejar a voluntad de B-S.

Sin embargo, esto requeriría un dispositivo mecánico complicado de construir a priori, por lo que normalmente se echaba mano de un método más "elegante" y más adecuado electrónicamente hablando. Lo que se hacía era bobinar B-R "demasiado lejos" o "demasiado cerca" de B-S, para después aumentar o disminuir, respectivamente, su flujo por medios electrónicos.

Es decir, dependiendo del nivel de realimentación que, por su posición original en la forma cilíndrica, introduce la bobina B-R en la B-S, se usaba un método determinado. Hablando en plata, el método de "dosificación" depende de si físicamente la bobina B-R se ha posicionado "demasiado lejos" o "demasiado cerca" de B-S.

En el primer caso, si las bobinas están "demasiado lejos" entre si, existirá una reacción muy pobre. Tenemos que conseguir aumentar esta reacción por medios electrónicos. Para ello, un simple condensador variable como el de sintonía "CV1" colocado de la manera que podemos ver en el esquema siguiente nos proporciona la solución.

A medida que giramos este condensador, que llamaremos CV2, y aumentamos su capacidad, la señal de RF presente en el circuito de placa circula mucho mejor a su través que cuando tenía que hacerlo por el auricular y la batería, encontrando un camino mucho más fácil y con menos resistencia.

El resultado que obtenemos es que al aumentar la capacidad de CV2 aumenta el nivel de la señal de R.F. a través del triodo y, consecuentamente, aumenta el nivel de dicha señal a través de la bobina B-R, con lo que el flujo creado por esta última es mayor y la realimentación positiva que introduce en B-S también resulta ser mayor.

Es como si "acercáramos" la bobina B-R a la B-S que, recordemos, en un principio estaban "demasiado lejos" entre sí. Ajustando la capacidad de este condensador conseguiremos el grado de reacción que necesitamos para que nuestro circuito trabaje en su punto justo de funcionamiento sin que se produzcan oscilaciones indeseadas.

Por lo contrario si devanamos las bobinas B-R y B-S "demasiado cerca" una de la otra, en un principio obtendremos un exceso de reacción que tendremos que disminuir. En este caso la solución nos la da un simple potenciómetro colocado en paralelo con la bobina B-R, tal y como podemos ver en la ilustración siguiente.

Ajustando el valor de este potenciómetro, al que vamos a llamar P-R, daremos un paso más fácil a la señal de RF a través de él, por lo que disminuirá el nivel de la señal que pasa por la bobina B-R, disminuyendo el flujo que produce y a su vez la reacción que ésta última causa en B-S.

En este caso, es como si "alejáramos" la bobina B-R de la B-S, que recordemos hemos devanado en principio "demasiado cerca" una de la otra, por lo que el efecto que causa el invento será una reacción menor. Controlando el valor de este potenciómetro controlaremos la reacción que introduce B-S, y conseguiremos el punto óptimo de funcionamiento de nuestro receptor.

Básicamente, y sin entrar en muchos detalles, este es el funcionamiento de un receptor a reacción con triodo. Como hemos dicho al principio, el rendimiento que se lograba obtener de él, para tratarse de un equipo de tan escasos componentes y de una sencillez extrema, era verdaderamente extraordinario. No obstante, no debemos de parar aquí. Debemos de continuar nuestro camino y avanzar en el estudio de receptores más complejos y con más prestaciones. Pero eso será a partir del próximo artículo. Te esperamos.

 

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